Hay un tema que desde hace mucho tiempo quisiera tratar en este blog: la providencia. Guardini tiene reflexiones muy interesantes al respecto y es una cuestión sobre la que se detiene con amplitud en varias obras. Hoy iniciamos una serie de entradas sobre ella. Cuando se habla de la providencia es fácil caer en malentendidos. Por ello, vayamos primeramente al Evangelio y lo que allí se dice, para examinar a su luz, y ayudados de la mano experta de Guardini cuál es la doctrina cristiana sobre la providencia. En el Evangelio de Mateo leemos:
25. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26. Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?27. Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?28. Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. 29. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. 30. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? 31. No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? 32. Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. 33. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. (Mateo 6, 25-33).

"Esta frase nos indica cómo entiende el Señor la unión del creyente con Dios: que el hombre busque primeramente -es decir, ante todo y sobre todo- el Reino de Dios y su justicia, de modo que la solicitud por tal Reino se convierta en el centro y la fuente de energía de su vida. Esto es algo grande y muy difícil, y exige del hombre que realice la conversión del corazón que pidió el Señor al comienzo de su vida apostólica (Mt 4, 17)." (Introducción a la vida de oración,156)
Esta condición de la que hablamos es la que muchos cristianos damos por descontado. Sin embargo, no es real en nuestra vida. Dios no es, ante todo y sobre todo lo primero. Basta preguntarse si lo primero que hago por la mañana es agradecer a Dios mi existencia, si rezo aunque sea después del aseo y desayuno, o si le dedico algún minuto al trato con Dios a lo largo o al final de la jornada.

Todo esto cobra todavía más claridad y luz, cuando examinamos los versículos que preceden al pasaje evangélico que hemos citado: "Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará a otro. No podéis servir a Dios y al dinero". (Mateo 6, 26-24). A todo esto Guardini añade "De lo que aquí se habla es, pues, de cualquier cosa menos de fábula o entrega piadosa. Es más bien una dura decisión,a saber, una decisión por el señor verdadero contra el falso, y una decisión eficaz, de tal especie, que de ella surge todo un nuevo cuidado por la vida y un orden de valores de estructura distinta al natural." (Mundo y persona, 157).
Tan sólo aquí, hemos tratado de la condición de posibilidad de la providencia, es decir, de la decisión por Dios ante todo y sobre todo, a partir de la cual nosotros y nuestra existencia se pone al servicio de la llegada del Reino y la recreación de todo lo existente. Pero la Providencia entraña más aspectos, según Guardini, que me gustaría seguir comentando en próximas semanas. Cierro, pues, esta entrada con este compromiso.
Tan sólo aquí, hemos tratado de la condición de posibilidad de la providencia, es decir, de la decisión por Dios ante todo y sobre todo, a partir de la cual nosotros y nuestra existencia se pone al servicio de la llegada del Reino y la recreación de todo lo existente. Pero la Providencia entraña más aspectos, según Guardini, que me gustaría seguir comentando en próximas semanas. Cierro, pues, esta entrada con este compromiso.