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lunes, 14 de septiembre de 2015

Guardini y la Universidad

En esta ocasión no es un libro, sino el capítulo de un libro sobre la Universidad, de lo que queremos dar noticia. Se trata del libro Razón de la Universidad (CEU Ediciones, Madrid, 2015) coordinado por un servidor cuyo capítulo quinto, también redactado por mí,  está dedicado a Romano Guardini y la cosmovisión cristiana en la universidad. 

El libro pretende recuperar el valor de la humanidades en la formación universitaria. Para ello, distintos profesores abordan la idea de Universidad en autores como Unamuno, Laín Entralgo, Ortega, etc. Concretamente yo escribo sobre la Universidad y Guardini. Trato el tema desde dos vertientes, la biográfica a partir de Apuntes para una autobiografía (Encuentro, Madrid, 1992), y la académica, es decir, qué es para Guardini la universidad fundamentalmente a partir de Tres escritos sobre la universidad (EUNSA, Pamplona, 2012)
Quizás, la idea central sobre la tarea y misión que debe desarrollar la Universidad según Guardini sea ésta: "¿En qué consiste el sentido último de la universidad? Puede enunciarse en una frase: Conocer la verdad, y precisamente por sí misma (…) Redescubrir continuamente, fundamentar y enseñar una y otra vez que la fecundidad y nobleza de la existencia humana descansan en la grandeza de la verdad; pero esa grandeza, por su parte, solo está garantizada por la santidad de Dios, y ningún impulso cognoscitivo se mantiene íntegro si en su núcleo no es piadoso. En la medida en que la Universidad olvida esta misión, pierde su sentido" (Tres escritos sobre la universidad, 14, 22).

lunes, 15 de octubre de 2012

Misión de la universidad en Romano Guardini III

Con esta entrada terminamos nuestro comentario a la conferencia La responsabilidad del estudiante para con la cultura publicada en el volumen Tres escritos sobre la universidad. La tercera parte de la conferencia es un resumen del ensayo La cultura como obra y como riesgo (en Preocupación por el hombre, Ediciones Guadarrama, Madrid, 1965, 25-52).  Quien desee ahondar y profundizar en los temas que ahora abordaremos debe necesariamente ir a este último ensayo. Allí queda bien explicado el proceso de la creación cultural y los riesgos que ello comporta. Precisamente esos riesgos son los que comenta Guardini en La responsabilidad del estudiante para con la cultura. En definitiva, ¿de qué se trata? Nuestro autor constata un peligro: "Este peligro ha ido aumentado a lo largo de la historia y ahora se agudiza: la cultura se vuelve contra quien la ha creado" (Tres escritos sobre la universidad, 53).
El principal obstáculo para tomar conciencia de esta situación se encuentra en el mito del progreso. Hasta hace un siglo el ser humano había identificado el paso del tiempo con el progreso hacia una sociedad y un mundo más humano y más justo, sin embargo, el desarrollo de la historia humana no sigue un paralelismo con el de la historia natural desde un punto de vista evolutivo. El avance de la cultura no comporta necesariamente una configuración social más humana y conforme a la existencia humana. Guardini no denuncia el desvarío ético en el que puede caer la técnica, por ejemplo, los decubrimientos científicos orientados hacia la producción de armas. Lo que le preocupa es algo de mayor entidad y calado, es decir, el hecho que se está generando una cultura inhumana, donde cada rama del saber permance desviculada de las otras y no se atiene a una visión orgánica de la vida y la existencia humana. 
 "La idea de la autonomía del crear humano ha llegado a un punto en el que cada una de sus distintas formas de trabajo (ciencia, política, arte, economía, etc.) se ha desarrollado a partir de sí misma preocupándose poco de otras. Con respecto al todo cultural, se trata de un proceso análogo a como si en un organismo los órganos particulares se desarrollaran en exceso y sin entrar en relación con los otros. Nuestra cultura se compone en gran medida, de funciones particulares hipertrofiadas" (Tres escritos sobre la universidad, 56).
Dicho esto Guardini se pregunta quién tiene conciencia de ello y a quién le preocupa esto: "¿vive esta preocupación como un elemento de nuestra cultura, como un factor que ejerce alguna influencia? Me temo que no. Pero ¿y si de que esto suceda dependiera nuestro futuro? ¿Y si de ello dependiera la posibilidad de la continuidad de la existencia o, en todo caso, la posibilidad de una vida con sentido y humanamente digna?" (Tres escritos sobre la universidad, 59).

Propone Guardini crear una actitud frente a la cultura que de algún modo la juzgue, la norme, la critique, la dirija humanamente. Esta disposición debería contener los siguientes elementos:
  1.  Recuperar la unidad perdida en la modernidad. La existencia humana no es una suma de elementos sino un todo vivo donde cada una de sus dimensiones, tareas, facetas está interrelacionada con otras. Escuchemos a Guardini: "Sobre todo, debería superar la idea de que los diversos ámbitos culturales son autónomos, pues la existencia humana constituye un todo - hoy más que nunca, y en una medida cada vez más rapidamente creciente."(Tres escritos sobre la universidad, 60).
  2. Se debería tomar conciencia de la falsedad del mito del eterno progreso. (Cfr. Tres escritos sobre la universidad, 61)
  3. Es necesaria la ascesis: "Nada grande se logra sin ella; pues la ascesis no es otra cosa que la autodisciplina que renuncia a algo deseable para alcanzar algo más alto; reduce un efecto parcial para que crezca el todo; en la economía del propio ser, potencia las fuerzas de penetración intelectual, de libertad y responsabilidad frente al impulso y la indolencia." (Tres escritos sobre la universidad, 61). Creo que esto lo podríamos identificar con lo que hoy llamamos la cultura del esfuerzo.
  4. En el centro de la cultura debería encontrarse la persona y a partir de ella debería conducirse el progreso cultural, político, económico y social.  Así lo escribe Guardini:
"Y, en fin, este comportamiento debería de tener un punto de referencia respecto al cual puedan juzgarse y ponerse en relación los aspectos particulares de la cultura. Tal punto de referencia es una correcta idea de la persona humana. Hay que conocer qué es el hombre; cómo existe en el tiempo; qué jerarquía de valores vale para él; qué es importante y qué no lo es; qué es fin y qué es medio"  (Tres escritos sobre la universidad, 62).
Estos elementos configurarían una actitud que debería tomar cuerpo en los individuos de la sociedad, en todos y cada uno de ellos. Pero indudablemente, algunas instituciones están llamadas a asumir la responsabilidad de proponer esta actitud cultural y preocupación por el hombre. Entre ellas, la universidad tiene un lugar destacado. Se pregunta Guardini
"¿No podría ser la universidad un lugar donde se reflexione sobre estas cuestiones, donde se reconocieran estas tareas y donde se pudiera adquirir la conciencia que haga posible su realización? ¿no debería ella, que era y sigue siendo -a pesar de todo detrimento- el lugar más importante de la investigación de la verdad; no debería ella asumir especialmente esta preocupación?" (Tres escritos sobre la universidad, 64).
Subraya por último Guardini de que no se trata simplemente de una tarea meramente teórica, sino profundamente pedagógica, pues consiste en "formar una viva conciencia de la existencia humana; una sensibilidad para los efectos recíprocos que desempeñan un papel en ella; una viva responsabilidad a la vista del caos interior emergente y cada vez más inquietante; una auténtica preocupación por el hombre y por su obra" (Tres escritos sobre la universidad, 64).

lunes, 8 de octubre de 2012

Misión de la Universidad en Guardini II

La semana pasada hicimos una síntesis de la primera parte de la conferencia La responsabilidad del estudiante para con la cultura que se encuentra publicado en el libro Tres escritos sobre la Universidad. En esta entrada quisiera comentar la segunda parte titulada "Examen de Conciencia" que omitimos por cuestión de espacio hace siete días y que a mi juicio guarda pensamientos valiosos y de gran actualidad para el hombre y la cultura de hoy. Me centraré en dos puntos:  a) El examen a que somete Guardini  la tarea y la labor del investigador; b) La tarea que impone a la actividad filosófica en la universidad.

Investigadora de la Universidad CEU Cardenal Herrera
¿Qué idea tenemos de lo que es un investigador? La de alguien dedicado a desentrañar la realidad material con el fin de obtener conocimientos que puedan posteriormente ser fuente de aplicaciones técnicas, es decir, útiles para la sociedad. Bien, pues esta visión es revisada por Guardini en la medida que pueda darse una primacía de lo útil frente a lo verdadero. Es decir, la apliación técnica de los conocimientos científicos debe estar guiada éticamente por la verdad y el bien integral del hombre. Si la ciencia no está normada y guiada por la verdad puede, y de hecho lo ha estado y lo está en muchos casos, quedar sometida a los intereses económicos o políticos, y lo útil puede convertirse en perjuicial para el hombre, como lo demuestra, por ejemplo, la aplicación bélica de muchos descubrimientos científicos o ciertos comportamientos que últimamente viene denunciando la bioética. Guardini rescata la figura del científico responsable y consciente de las posibles consecuencias éticas de sus descubrimientos. Escuchémosle:
"Esto ha de llevar a una trasnformación del ethos académico mismo. Antes vivía en él la conciencia de una especial responsabilidad. Esta consistía no solo en que sus resultados deberían ser correctos -porque de lo contrario en cualquier parte salta por los aires una máquina-, sino que estaba relacionado con el concepto de investigar y de la verdad como tales, y con la importancia que estos tenían para la integridad de la existencia en general. Más aún y ante todo: aquella responsabilidad residía en la dignidad del servicio a la verdad como tal. Todo esto ha desaparecido en gran medida. El científico se ha identificado con su rendimiento; y este vale tanto como su utilidad. Así, el científico pierde su antiguo lugar en el conjunto de la existencia." (Tres escritos sobre la universidad, EUNSA, Pamplona, 2012, 46).
Guardini impone a la universidad la difícil tarea de volver a fundar la investigación sobre pilares que trascienden la mera utilidad pero sin los cuales la investigación científica puede peligrar. Sólo así, la aplicación técnica encontrará su lugar adecuado en el conjunto de la existencia humana, colaborando al  bien integral del hombre y la humanidad:
"La invesigación de lo que puede orientarse a un aumento de lo útil y poderoso logra su fiabilidad científica última solo porque hay ámbitos de investigación en los que no se puede hablar en absoluto de utilidad y de poder. Tan pronto como ese concepto de investigación deja de determinar la actitud científica, aparecen las posibilidades de confusión más funestas" (Tres escritos sobre la universidad, 43-44).
Fuera ya del ámbito científico y por concluir la segunda parte de La responsabilidad del estudiante para con la cultura, quisiera comentar lo que dice Guardini en relación a la actividad filosófica en la universidad. Concretamente critica lo que denomina periodismo filosófico, la filosofía impuesta (utilización por parte de las ideologías y los totalitarismos de la filosofía) y el vago e impreciso escepticismo que empezaba a imperar en su época. Esta última renuncia a la verdad le preocupa especialmente, pues,
"Esto no constituye, por ejemplo, una actitud escéptica a partir de una aguda crítica, o una desconfianza provocada por la larga experiencia de los aspectos cuestionables de lo humano, sino mucho más: una debilidad en el punto inicial del pensar, una indiferencia respecto a los criterios absolutos, un ablandamiento en el núcleo de la persona, y con ello, en el núcleo de la historia." (Tres escritos sobre la universidad, 51).
Instalaciones de la Universidad CEU Cardenal Herrerra
El actual relativismo y escepticismo, lejos de ser filosóficamente riguroso, es una debilidad intelectual, una falta de compromiso personal con la verdad, una pereza a la hora de pensar que destruye de manera inconsciente al hombre y que lo deja, sin que él tenga conciencia, en manos del poder político, cuando no de la publicidad, las modas o los falsos líderes o mesías. Por eso, reclama perentoriamente la vuelta a principios y valores absolutos, pues la humanidad sin principios es fácilmente presa de los totalitarismos
"Pero allí donde falta la fuerza de una definición intelectual y de una toma de posición personal, entra en su lugar algo distinto: la violencia. El totalitarismo se hace posible precisamante en tanto que el individuo disminuye la voluntad de lo incondicionado. Sin la fuerza para un sí o un no, no hay libertad. La tiranía del Estado y la debilidad del núcleo personal son dos caras de la misma realidad" (Tres escritos sobre la universidad, 51).  
Guardini concluye que la universidad está llamada a recuperar el amor y el compromiso con la verdad, ella es el ámbito cuyo ethos está determinado por la verdad. Si renuncia a ella la universidad quedará reducida a centro de formación meramente profesional. 

Con esto hemos terminado de comentar la segunda parte de la conferencia La responsabilidad del estudiante para con la cultura. Queda una tercera sección titulada "La responsabilidad mayor" que esperamos abordar la próxima semana y que mucho tiene que ver con el ensayo La cultura como obra y como riesgo (en Obras, Vol. 1, Cristiandad, Madrid, 1981, 135-158).



lunes, 1 de octubre de 2012

Misión de la Universidad en Guardini I

Publicamos hace unos meses una breve reseña sobre el libro Tres escritos sobre la universidad. Al inicio de este curso académico he propuesto su lectura a mis alumnos de 1º de Derecho y Ciencias Políticas. El volumen contiene tres ensayos acerca de la universidad. He pedido en clase que se lea el segundo, es decir, el titulado La responsabilidad del estudiante para con la cultura. El texto es una conferencia que impartió Romano Guardini en un congreso de estudiantes universitarios el 3 de mayo de 1954.

Campus de la Universidad CEU Cardenal Herrera

La primera parte del escrito está dedicada a responder a la cuestión  ¿qué busca quien viene a la universidad? y lleva por título la tarea del conocimiento. Propone Guardini hasta cuatro modos distintos de responder a este interrogante. El primero de ellos dice así: "La etapa de la universidad  constituye por lo general el trecho vital entre la escuela y la profesión. Ciertamente exisge disciplina y rendimeinto, pero a la vez tiene el carácter de una libertad peculiar. La escuela, con sus coerciones, ha pasado; la profesión, con su rigor inexorable, no es todavía. Así se abre una posibilidad de encontrarse con cosas, personas, ideas a partir de un impulso interior" (Tres escritos sobre la unviersidad, EUNSA,  Pamplona, 2012, 28). La negrilla es mía. Esta respuesta viene condicionada por la edad a la que se accede a la universidad, la juventud. Etapa ascendente caracterizada por la libertad, que hay que aprender a gestionar, por la fuerza ascendente de la vida y la potencialidad de encontrarse con multitud de personas, de ideas, de cosas. Por lo tanto, la universidad se convierte en el marco adecuado para el descubrimiento de la vida humana y todo lo que ésta conlleva.

Responde también Guardini que la Universidad es el lugar donde uno se prepara para el ejercicio de lo que será su profesión. A la hora de ejercer esta misión nuestro autor señala que la universidad en sus programas formativos "(...) debería contener, por tanto, la idea viva de lo que es un maestro, un hombre de derecho, un ingeniero ..., o sea, cómo se hallan en el conjunto de la vida y partir de que ethos han de desempeñar su trabajo" (Tres escritos sobre la unviersidad, 31). Vuelve Guardini a la forma o figura, es decir, a la "Gestalt" o imagen que se debe tener presente a la hora de organizar unos estudios profesionales. Antes que nada ¿qué es un médico y qué tarea ética está llamado a desempeñar en la sociedad? Los programas de estudios deben poseer un orden y estructura, pero deben ser estructuras dinámicas, deben estar abiertos y nunca cerrados pues la figura que quieren engendrar es una forma viva. El reto está en transformar el saber en una forma viva profesional. Esto no es fácil.

Una tercera respuesta a nuestra cuestión es la investigación. Dado el carácter libre de la investigación que busca saber sin necesariamente un posterior aplicación técnica, puede entrar en conflicto con el anterior fin de la universidad: la preparación profesional: "Por tanto, es absolutamente inevitable que la voluntad de investigar entre en conflicto con aquel esfuerzo de conocimento que conduce a la profesión" (Tres escritos sobre la unversidad, 32). Sin embargo, Guardini sabe resolver, a partir de su teoría del contraste, aunque no lo diga explícitamente, esta aprente contradicción. "Pero por otro lado vemos también que el saber profesional presupone a su vez el impulso de la investigación. Si en la esfera de una ciencia disminuyera la voluntad del investigador, el saber profesional se agarrotaría y ser convertiría en una cuestión de transmisión esquemática" (Tres escritos sobre la unversidad, 33).

En cuarto lugar y por último la unverisidad se busca la verdad. "Tan pronto como la verdad deja de estar como norma en la conciencia de la unviersidad, ésta se pone enferma" (Tres escritos sobre la unviersidad, 34). Guardini cita a Platón repetidamente en estas páginas dedicadas a la verdad para indicar que no nos encontramos simplemente ante la verdad científica (en el ensayo habla de corrección) sino la verdad en sentido filosófico, es decir, aquella que descubre el sentido de las cosas manifiestando su esencia. A partir de ella, aparece una tarea importantísima: "Aquí se pone de manfiesto una tarea que reclama mayor atención de la que habitualmente se le presta, a saber. Una fundamentación filosófica de las ciencias particulares (de la ciencia del lenguaje, del derecho, de la salud y la enfermedad, de la educación, etc.). Y esto con la intención de proporcionar a la especialidad correspondiente, así como al trabajo profesional que se basa en ella, la fundamentación de sentido que necesita, si es que ha de comprenderse correctamente y poder insertar su función en el todo de la cultura" (Tres escritos sobre la unviersidad, 37).

Cada una de estas funciones de la universidad están ordenadas en el orden expuesto, es decir, la investigación no es posible sin la fuerza de la verdad, y la profesión sin la ayuda conveniente de la investigación, y la profesión ordena de manera ética el impulso ascendente y vital que procede de la juventud. "Así, en lo que hacemos en la universidad se muestran estratos de sentido distintos pero ordenados unos a otros" (Tres escritos sobre la unviersidad, 39).

El ensayo La responsabilidad del estudiante para con la cultura tiene dos secciones más: Examen de conciencia y La responsabilidad de mayor. Espero comentarlas próximamente.

lunes, 16 de julio de 2012

Lectura para el verano: Etica. Lecciones en la universidad de Munich

Para quienes conozcan el libro de ETICA. Lecciones en la Universidad Munich  (BAC, Madrid, 2000), debe sorprenderles que lo pronponga como lectura de verano (900 páginas). No es esa mi intención, pues el título de esta entrada no es una invitación a su lectura este verano, sino comentar por qué lo he eligido yo como lectura estival. Desde hace tiempo vengo intentando introducir en mi docencia, imparto antropología filosófica, el pensamiento de Guardini a la hora de abordar algunos temas. Quiero aprovechar el verano para rastrear algunos textos en la obra nuestro autor que puedan servirme para ilustrar algunas de las cuestiones antropológicas que habitualmente toco en mis cursos.  En este sentido, la ETICA, me parece un libro ideal. No me detengo ahora en comentar la importancia de este libro en el conjunto de la obra de Guardini, que la tiene. Quiero destacar el carácter didáctico que puede tener a la hora de impartir clases de antropología filosófica.
En el libro vienen tratados específicamente y con más o menos amplitud los siguientes temas: 
1.  En primer lugar el tema de la persona como pude comprobar hace algunas semanas cuando preparaba algunas entradas para este blog.
2. En segundo lugar los aspectos relativos a la naturaleza social del hombre en los niveles más básicos, la famlia, hasta los más amplios, como la comunidad política, sin dejar de tocar lo relativo a la obediencia y la autoridad.
3. Todo lo referente a la libertad, la acción y la virtud viene ampliamente desarrollado en el libro y puede servir como fuente de bibliográfica para el desarrollo de ese tema en el curso de antropología.
4. Otros temas como el lenguaje, el conocimiento y la verdad, el encuentro, la relación cuerpo y alma,  los sentimientos, la sexualidad y su orden, vienen tratados también en el libro.
5. Por último, las etapas de la vida, que hace parte de la ETICA, aunque fue publicado aparte (En España  tenemos una excelente edición en Las etapas de la vida, Palabra, Madrid, 1997), es una material valiosísimo para un curso de antropología. 
Espero ir comentando pasajes seleccionados de esta obra durante el verano al mismo tiempo que hago acopio de material para el próximo curso académico.

domingo, 20 de mayo de 2012

Tres escritos sobre la universidad

Se acaba de publicar, febrero 2012,  el volumen Tres escritos sobre la universidad de Romano Guardini. El texto ha sido traducido por el Prof. Dr. D. Sergio Sánchez-Migallón del Instituto de Antropología y Ética de la Universidad de Navarra quien también ha supervisado la edición. El libro lleva el sello de EUNSA, que lo ha acogido en su colección Astrolabio, en la sección de antropología y ética. En él podemos encontrar tres pequeños ensayos sobre la universidad de origen muy distinto. El primero es el texto de la homilia pronunciada en la Iglesia de San Ludwig de Munich (su foto ilustra la portada), el 8 de mayo de 1949, con ocasión de la inauguración del semestre de verano. El contexto religioso para el que fue redactado condiciona el escrito que, sin embargo, puede ser extrapolado sin problemas al ámbito meramente académico. El siguiente párrafo puede resumir su contenido:

"Redescubrir continuamente, fundamentar y enseñar una y otra vez que la fecundidad y nobleza de la existencia humana descansan en la grandeza de la verdad; pero esa grandeza, por su parte, solo está garantizada por la santidad de Dios, y ningún impulso congnoscitivo se mantiene íntegro si en su núcleo no es piadoso. En la medida en que la universidad olvida esta misión, pierde su sentido." (22)
El segundo ensayo, que lleva por título "La responsabilidad del estudiante para con la cultura", es una conferencia que pronunció Guardini el 3 de mayo de 1954 en un congreso de estudiantes en el que también participó Max Horkheimer. Aquí el contexto determina también su contenido de tal modo que nos encontramos con un escrito mucho más extenso que los otros dos, y donde Guardini puede profundizar y explayarse más cómodamente al examinar la cuestión de la universidad. Posee tres secciones: La tarea del conocimiento, Examen de conciencia, La responsabilidad mayor. En la primera esboza lo que entiende son las cuatro funciones de la universidad: a) ámbito de libertad entre los periodos de enseñanza media y el ejercicio profesional que le es dado al joven para entrar en contacto con la totalidad de la vida; b) preparación al mundo laboral; c) la universidad como lugar de investigación; c) por último la universidad como búsqueda de la verdad. En la segunda parte examina los fines anteriores somentiéndolos a un duro interrogatorio en orden a evidenciar cómo se encuentran estas funciones en la universidad. En la tercera parte retoma un tema que aparece en ensayos como La cultura como obra y riesgo o El ocaso de la Edad Moderna, en la que critica el mito del eterno progreso y denuncia que todo progreso contiene dos posibilidades: la del servicio a la verdad del hombre o la de su posible traición. La libertad humana debe decidirse una y otra vez en cada conquista científica y técnica.

 El tercer ensayo, es un manuscrito incompleto, que data de 1965, Guardini tenía entonces 80 años. Se llama "¿Voluntad de poder o voluntad de verdad? (La cuestión de la Universidad)".  Despúes de evocar la historia del siglo XX de la que ha sido testigo y comentar la filosofía de los valores desarrollada por Scheler y Hartmman vuelve a temas conocidos como el poder y sobre todo la verdad que debe guiar y normar toda la actividad científica.

Conocía estos textos en su traducción italiana publicada por Morcelliana en de noviembre de 1999. Esta editorial está traduciendo la Opera Omnia de Guardini en colaboración con la Académica Católica de Baviera depositaria de las obras de Guardini. Celebro que ya podamos disponer de ellos en castellano. Con su publicación se confirma la tendencia en los últimos años de reeditar las obras de Romano Guardini y publicar nuevas traducciones.