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viernes, 19 de febrero de 2021

Publicación de Fundamentación para una teoría de la formación

Como anunciábamos en la anterior entrada estaba por ver la luz la traducción al castellano del ensayo Fundamentos para una teoría de la formación. Debemos decir, que con fecha de 2020, se ha publicado este ensayo traducido por el profesor Sergio Sánchez Migallón y junto a un estudio introductorio redactado por un servidor.

El valor de este libro para los estudiosos de Guardini de habla hispana reside en el hecho de que los principales escritos de Guardini de carácter pedagógico ya habían sido traducidos al castellano. Estos escritos serían  Cartas sobre la formación de sí mismo (Palabra Madrid, 1998), Libertad Viviente, Libertad e inmutabilidad y el Espíritu viviente publicados en el volumen Cristianismo y sociedad (Sígueme, Salamanca, 1982), Las etapas de la vida (Palabra, Madrid, 2012), algunas páginas de Ética Lecciones en la Unviersidad de Múnich (BAC, Madrid, 2000) donde aborda específicamente la cuestión de la educación a partir de la página 687 hasta la 710 y que hemos comentado ya en este blog, Una Ética para nuestro tiempo (Cristiandad, Madrid, 2002),  La aceptación de sí mismo (Cristiandad, Madrid 1977) y el ensayo El encuentro que si bien no lo tenemos publicado como ensayo las páginas de la 186 a 197 de Ética. Lecciones en la Unviersidad de Múnich se podrían considerar una traducción al castellano de ese ensayo. Faltaba, pues, este escrito que es un breve ensayo donde reflexiona Guardini por el objeto y naturaleza de la ciencia pedagogía. 

Su lectura nos hace ver que nuestro autor no es solo un educador consagrado sino también un sabio pedagogo. El estudio introductorio que acompaña el ensayo intenta precisamente constatar, tras una ver reseña biográfica, la labor educativa de Guardini con los jóvenes en los tres ámbitos principales donde se desarrolló su vida como fue la universidad, las asociaciones juveniles y el púlpito, y también se intenta constatar cómo su figura también brilla como destacado pedagogo. 

Debemos felicitar a la editorial EUNSA por apoyar el proyecto desde el inicio y por la buena edición del libro que se puede adquirir ya en cualquier librería o en la página web de la editorial. También se pueden consultar en esta página el índice y las primeras páginas del estudio introductorio.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Ascetismo (IV) como superación

De nuevo nos enfrentamos a las páginas de la Ética. Lecciones en la Universidad de Munich (BAC, Madrid, 2000) para ilustrar un tema del pensamiento de Guardini: la ascética. ¿Qué nos dicen las páginas de este libro? Evidentemente nuestro autor aborda la cuestión ascética de una manera más amplia y profunda que en la obra Una ética para nuestro tiempo (Cristiandad, Madrid, 2002). Por ejemplo, inicia sus reflexiones distinguiendo lo que no es la ascesis, confrontándola con el budismo, con doctrinas dualistas que desprecían la materia, con el rigorismo calvinista, etc., afirmando que cuanto él entiende por ascetismo no tiene nada que ver con estas corrientes filosófico religiosas. 
Guardini habla de ascetismo a partir de la experiencia ética y la primera acepción del término con la que se identifica es con la de superación. El hombre no realiza el bien de manera natural o espontánea. Puede ser que perciba y entienda aquello que moralmente debe ser realizado. Pero la realización misma de lo bueno es otra cosa. Así pues, la ascesis se encuentra situada en el marco de la realización moral que habitualmente tiene que afrontar una serie de dificultades externas, pero que sobre todo tiene que luchar con ciertas reticencias internas. Nuestro autor lo explica así:
"La realización del bien no se encuentra sólo con dificultades externas a la hora de ser llevada a cabo, como le sucede a toda tarea en cuestiones materiales y de circunstancias, sino también reticencias internas. La naturaleza del hombre es de índole que no sólo no siempre se presta de buen grado a la realización ética, sino que también se resiste; aún cuando sabe que sólo lográndola se cumple el sentido existencial. Entonces el ejercicio se intensifica para convertirse en superación." (Ética. Lecciones en la Universidad, 304).
Ahora bien, esta idea de luchar contra uno mismo es algo que la cultura occidental ha rechazado desde la Modernidad. Como ya hemos explicado alguna vez en este blog, el hombre moderno cree ser fruto de la evolución natural, aún en su dimensión espiritual, y la naturaleza está en orden y lo que procede de ella también. Por ello, la autorealización personal se entiende como una lucha contra las adversidades pero no como una conquista del propio ser personal. Para el hombre moderno "(...) su ser no va a oponerle resistencia alguna. Si éstas se dan, vienen de fuera, de circunstancias adversas propias de la situación histórica o individual, de instituciones sociales o económicas erróneas, de una educación fallida, etc." (Ética. Lecciones en la Universidad, 305). Tal es el optimismo radical que caracteriza ciertos autores de la Edad Moderna. Al hombre, en el que no hay maldad, "Sólo hace falta iluminarle debidamente, guiarle, influirle con ejemplos y buenas instituciones. Entonces todo marcha bien" (Ética. Lecciones en la Universidad, 305).

También reconoce nuestro autor que en la Edad Moderna surge como contrapeso a la corriente anterior una visión pesimista del hombre que se encarna en el escepticismo de los siglos XVII y XVIII y que niega un orden o sentido al mundo natural y a la existencia humana dentro de él. Este modo de pensar derivará más tarde, en los siglos XIX y XX, en filosofías como la de Schopenhauer o Nietzsche y en el existencialismo francés. Pero tanto el ingenuo optimismo como el trágico pesimismo que caracterizan la Modernidad son la cara de una misma moneda: la reducción del mundo a una fórmula, a un aspecto, o es bueno o es malo,  con la consiguiente incapacidad para distinguir entre ambos. 

Lo que sucede en el hombre es una lucha interior, porque si bien "En él existe, además del cuerpo, el espíritu; y el espíritu, como persona está llamado por Dios", también es verdad  que está enfrentado a la divinidad "(...) que una vez eligió el mal decididamente, y lo sigue eligiendo constantemente.  Por eso ha llegado a un grado -o profundiza cada vez más en él- que no acepta sin más la exigencia del bien conocido, sino que también se comporta ante él con pasividad, e incluso le opone resistencia" (Ética. Lecciones en la Universidad, 306).

Esta verdad, que el hombre está llamado desde la trascendencia al bien pero se opuso y se opone constantemente a él, no puede ser obviada en el ámbito de una tarea ética. Es la raíz y explicación de por qué hay una distancia entre el conocimiento del bien  y realización efectiva. "Si no quiere moverse en el vacío, la ética tiene que contar con estos hechos. La realización que el bien exige, el paso del conocimiento a la acción, a  la actitud, al ser, ha de imponerse no sólo contra la pasividad de una materia, sino frente a la resistencia de una falta de voluntad o incluso de una voluntad en contrario. Aquí interviene lo que nosotros llamamos ascesis" (Ética. Lecciones en la Universidad, 306). Hasta aquí la noción de ascesis como superación. La semana que viene abordaremos la ascesis como renuncia.



lunes, 6 de mayo de 2013

Educar en Romano Guardini (I). Elementos del fenómeno educativo

En la Ética. Lecciones en la universidad de Munich (BAC, Madrid, 2000), podemos encontrar unas páginas (687-709) dedicadas a la educación. Desde hace unas semanas el tema de nuestro blog es la educación que hemos empezado a tratar comentando el ensayo Una ética para nuestro tiempo (Cristiandad, Madrid, 2002). Dejamos hoy este libro para volver una vez más a la Ética con el fin de entresacar algunas reflexiones sobre el fenomeno educativo en el pensamiento de Romano Guardini. Las ideas sobre educación de las páginas de la Ética que hemos referido están ordenadas en cinco apartados, de los cuales el primero es una nota previa que no comentaremos. Los otros cuatro son los siguientes: Los elementos del fenómeno, El carácter de la actividad educativa, El acto pedagógico y su Ethos y por último Posibilidades y límites del a educación. Empezaremos con el primero, los elementos del fenómeno educativo, que podemos resumir en cuatro puntos: fundamento, evolución, inserción y encuentro. 

El fundamento del fenómeno educativo se encuentra en la menesterosidad en la que el ser humano viene al mundo. Lo importante de este fenómeno no es tanto la situación de desamparo sino lo que ésta misma provoca, es decir, que el ser humano queda referido al otro, depende de los demás radicalmente y no por un periodo breve de tiempo. Padre y madre, maestros, docentes, etc.,  serán quienes acompañen el individuo hasta que alcance la autonomía propia del ser humano. Las posibilidades que cada persona encierra no pueden ser calculadas de antemano, de tal modo, que en el camino educativo se irán desvelando progresivamente haciendo de cada proceso educativo un hecho único e irrepetible.

El ser humano surge como una realidad en desarrollo o evolución, segundo elemento. Esta evolución afecta de modo patente al organismo en cuanto tal, es decir, al desarrollo de las diversas estructuras anatómicas. Pero también a los procesos cognoscitivos como la sensibilidad (desarrollo de los sentidos y sus objetos específicos), a aquellos de carácter espiritual como la capacidad de realizar conceptos, juicios y razonamientos sobre la realidad en cuanto tal. Todo ello, " (...) conduce a la evolución de la vida anímica y espiritual: a la evolución de las capacidades de pensar, valorar, de tomar posición, de decidir, de actuar,y configurar, de referirse al otro ser humano, etc." (Ética. Lecciones en la universidad de Munich, 689).  La capacidad de desarrollo es límitada, no sólo en el tiempo, sino también en todas las dimensiones antes mentadas, tanto las de carácter orgánico como las psíquicas y las espirituales. Se revela de este modo lo que denominamos "dotes", o cualidades propias de cada individuo.

El proceso educativo no consiste únicamente en el desarrollo de las posibilidades de un sujeto. Es también un camino que se ha de recorrer par lograr la inserción vital del individuo en la comuniddad y en el mundo: 
"(...) quien va creciendo ha de adaptarse a la familia, a las personas que la componen tal y como ellas son, a las relaciones económicas  sobre las que en principio no tiene ningún influjo; luego, a la escuela que, en cuanto comunidad humana, como producto cultural, como lugar, como edificio, etcétera, es una realidad ya existente; más tarde, al conjunto compuesto por profesión, situación histórica, estatal, etc. En general se trata de un entrelazado de realidades que se encuentran fundadas en sí mismas y en las que por una parte ha de entrar el iniciando para afirmarse en ellas y alcanzar los propios fines vitales, y por otra parte también para poder cumplir el servicio por ellas exigido" (Ética. Lecciones en la universidad de Munich, 691).
El último elemento es conocido de todos nosotros, se trata del encuentro del que ya hemos hablado en este blog. El encuentro es la capacidad ínsita en todo ser humano de abrir su persona a la totalidad de lo existente que se concreta en cada momento en el conocimiento de realidades totalmente nuevas y originales para el individuo o de personas que desconocía y que le interpelan, de tal modo que queda influido por ellas. Exige ante todo apertura ante lo nuevo, romper con esquemas mentales que por economía intelectual reducen toda la realidad a categorías previas. Se trata de aprender a abrise a lo nuevo. 
 "Aquí subyace -escribe Guadini- una actitud abierta a lo imprevisible; la que hace posible el ser tocado por lo nuevo nuevo, enfrentarse a lo que surge, y dar forma a lo no planeado. Es aquí donde encuentra su expresión la amplitud de movimientos del ser humano, su condición de siempre nuevo e imprevisible" (Ética. Lecciones en la universidad de Munich, 692.)
Así pues, menesterosidad, evolución, inserción y encuentro son para Guardini los elementos básicos del proceso educativo. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

La autoridad (III): la autoridad y la familia

Como ya hemos comentado anteriormente Guardini entiende que para que se de la autoridad se deben dar dos condiciones: a) aquello que me propone la autoridad me interpela de modo ético o moral, de tal modo, que me siento obligado a obedecer, pues es conforme a lo bueno; b) la instancia que  propone esa exigencia ética es concreta, es decir, es una realidad humana, sea individual, los padres, o una institución social e histórica como el estado (Cfr. Preocupación por el hombre, Ediciones Cristiandad, Madrid, 1965, 115). Hoy vamos a hablar de una de esas instancias:  los padres.

1. La autoridad de los padres como autores de la vida

La cultura actual ha ido difuminando progresivamente la figura y el papel de los padres. Se ha reducido su función al ámbito meramente pedagógico. Sin embargo, los padres son los auctores vitae, es decir, la fuente de la vida. Tienen en sus manos la vida de sus hijos, con su devenir y su destino. Éstos proceden, dependen y viven confiados a ellos. Desde este punto de vista "Lo que ellos dicen no es solamente consejo para el niño, no es solamente ayuda, no es solamente ejemplo o aleccionamiento, sino que le vincula en conciencia" (Preocupación por el hombre, 115). Así pues, lo dispuesto por el padre y la madre obliga moralmente a sus hijos. Evidentemente esto tiene un límite, cuando lo mandado no es conforme con lo bueno entonces desaparece la obligación. Pero mientras se respete esto, los hijos están llamados a obedecer a sus padres confiadamente. Así pues, "Autoridad y obediencia son una misma forma de realización del bien, impuesta por el hecho de que el hombre llega a la vida sin responsabilidad, y la ordenación moral se aparece encarnada por medio de los autores de la vida" (Preocupación por el hombre, p. 116).

Ahora bien, esta autoridad no está llamada a ejercitarse indefinidamente. Incluso desde la niñez los padres deben ir haciendo su autoridad innecesaria, de tal modo que los hijos vayan madurando y asumiendo progresivamente su responsabilidad moral. Como dice Guardini "(...) la autoridad de los padres tiene la obligación de hacerse superflua a sí misma, esto es, de no estorbar la incipiente capacidad del niño para su autodeterminación moral, sino animarla, despertarla e incluso formala conscientemente." (Preocupación por el hombre, p. 116). En otro momento también dice, "(...) los padres deben saber que están ante una libertad creciente, y no tienen que limitarla, en obsequio al orden, sino incluso han de fomentarla, en tal obsequio, hasta el día en que cesa en abosoluto su autoridad y la persona joven toma posesión de sí misma."  (Preocupación por el hombre, p. 118)

2. Fundamento de la autoridad de los padres

 El fundamento de la autoridad en la medida que ésta es un fenómeno ético y ligado esencialmente a la ética se remite al fundamento del bien. No podemos encontrar un fundamento dentro de este mundo. La autoridad de los padres no obliga en razón de lo útil o eficiente. La autoridad no obliga en razón de estrategias pedagógico-didácticas que colaboran en el desarrollo de los niños, del adolescente o del joven. La autoridad de los padres obliga moralmente, es decir, éticamente, en razón del bien. Y su fundamento por lo tanto no es intramundano sino que trasciende lo meramente humano para asentarse en lo religioso, en lo divino. Guardini desarrolla esto detenidamente en la las páginas 372 a 374 de la Ética. Lecciones en la Universidad de Munich (BAC, Madrid, 2000). En La existencia del cristiano (BAC, Madrid, 1997) habla de ello en estos términos: "En su autoridad se manifiesta un aspecto que no dimana de la realidad humana de los padres, sino que es de naturaleza trascendente; ellos son represetantes de la soberanía ordenadora del que es auctor vitae, autoridad absoluta: Dios" (La existencia del cristiano, 404). En Preocupación por el hombre  también lo subraya: "Los padres, conforme a su sentido más profundo, no son sólo personas que cumplan sus determinadas funciones, y, para poderlo hacer de modo más eficaz, tengan un peso especial recibido del arjé, del principio de la vida, sino que represetan una isntancia que está sobre ellos; hacen presente a Dios como el creador de toda la vida, como el auctor vitae absoluto" (Preocupación por el hombre, p. 118).

Quizás a la luz de esto podamos entender lo que en el fondo se quiere signifcar con "Honrarás a tu padre y a tu madre". Con ello no se indica un deber de gratitud, de cuidado, de respeto a quienes ya son mayores. El verbo "Honrar" quiere decir mucho más. Guardini le da un sentido religioso. Dice lo siguiente, y con ello terminamos por hoy: "Indica que el hijo, si se rebela contra los padres, no sólo daña una ordenación inmanente, sino que falta contra algo que ostenta un carácter religioso" (Preocupación por el hombre, p. 117). Sobre esto último puede también consultarse la Ética. Lecciones en la Universidad de Munich en su página 366.


lunes, 30 de julio de 2012

¿Qué es propiamente educar?

Seguimos comentando el capítulo 3 del apartado cuarto de la Etica. Lecciones en la Universidad de Munich (BAC, Madrid, 2000). La semana pasada hablamos de la niñez y quizás hoy debiéramos detenernos en la figura vital del joven y la crisis que la precede: la pubertad. Sin embargo, Las edades de la vida, (o Las etapas de la vida, según edición), es también un ensayo donde aparecen grandes temas que trascienden las fases de la existencia humana. Uno de ellos es la educación. No voy a exponer una posible pedagogía guardiniana. Me limito a traer algunos parrafos del texto que estamos analizando y que me parecen de gran valor.
 
1. ¿Qué es educar?
 "¿Qué es propiamente educar? Sólo es posible responder mediante antítesis que aunque parece contradecirse, en realidad se sustentan mutuamente. El acto  de educar presupone al hombre haciéndose. Él es ya él mismo, porque, si no, sería justamente otro; pero, por otra parte, vive en la posibilidad de llegar a ser él mismo, porque, si no, no necesitaria hacerse." (Etica. Lecciones en la Universidad de Munich, 454). 
Quienes conozcan el pensamiento de Guardini el texto les habrá evocado al contraste (El contraste. Ensayo de una filosofía de lo concreto-viviente, BAC, Madrid, 1996). A la luz de este ensayo educar implicaría una tensión entre dos polos, contrarios, que no contradictorios, que se presuponen mutuamente el otro. Nunca se realiza uno en plenitud, pues implicaría la muerte misma del contraste (Ver al final notas aclaratorías sobre el término contraste en la filosofía de Guardini). "Todo ámbito de lo humano parece estar dominado por el hecho del contraste" (El contraste. Ensayo de una filosofía de lo concreto-viviente, p. 80). La vida es un entramado complejo de contrastes. La educación, parece ser uno de ellos. Este otro texto nos puede ayudar a entender lo que estamos diciendo: 
"Por eso educar es conducir a la persona en desarrollo hacia lo que todavía no es; pero esto solo puede hacerse desde lo que ella ya es. No cabe educarla para algo absolutamente extraño, sino para algo cuyas bases lleva dentro de sí misma. Cabría decir, en cierto sentido, que sólo es posible educar para algo que la persona ya es en forma de posibilidad: para que llegue a ser ella misma. Por tanto, educación significa ayudar al hombre a encontrarse a sí mismo." (Etica. Lecciones en la Universidad de Munich, 455).
En conclusión, educar sería conducir a la persona al encuentro de sí misma para que llegue a ser ella misma, es decir, para que llegue a ser quién está llamada a ser.


2. Educar para el encuentro

"Pero aquí aparece una nueva dialéctica. Llegar a ser uno mismo no lo logra el hombre en desarrrollo quedándose encerrado en él mismo, sino precisamente en la medida en que saliendo de sí accede a lo que no es él, a lo que está frente a él, es decir, al objeto" (Etica. Lecciones en la Universidad de Munich, 455).
 Efectivamente, el hombre sólo puede llegar a ser él mismo en la medida que sale de sí mismo. Este salir de sí mismo tiene varias vertientes. En primer lugar está el mundo que le circunda y con el que se ha de encontrar y hallar su sentido. Pero no sólo el mundo es lo nuevo, sino el futuro que debe afrontar. "Ser hombre no significa permanecer en uno mismo o avanzar hacia el propio futuro, sino también estar en el mundo, advertir lo que viene de fuera, vivir el choque con lo nuevo, afrontarlo con osadía. De esta manera precisamente, el hombre vuelve en sí, se adueña de sí mismo, se hace él mismo" (Etica. Lecciones en la Universidad de Munich, 455).

Todo esto habría que unirlo a las ideas de Guardini en relación al encuentro. “El hombre, pues, está hecho no sólo para la acción recíproca con los otros seres, sino para el encuentro, y en su consumación se realiza. Existe referido a lo otro y al otro, y mientras esté «referido a» se realiza, se edifica y se hace más él mismo” (Mundo y persona, Encuentro, Madrid, 2000, 40). Especial importancia cobra el encuentro con los demás y perder la vida por los demás es el mejor modo de ganarla, de encontrarla. Aquí podríamos referirnos a algunos hechos biográficos del propio Guardini que obviamos por brevedad. (Cfr. Apuntes para una autobiografía, Encuentro, Madrid, 1992, 98-99)

3. Otros textos interesantes 

Para concluir añado un par de textos sobre la educación permanente y sobre el educador que también me han parecido muy sugerentes aunque no comente.
"Es normal que quien está en desarrollo haga cosas nuevas, se arriegue a lo desconocido y cree así las condiciones para lo que vendrá después. Aquí esta el peligro del devenir vital; y también, el estímulo infinito de la existiencia. 
Todo esto significa que quien está en desarrollo necesita una ayuda. A esta ayuda la denominamos educación.  
En términos estrictos, el hombre necesita de esta ayuda durante toda su vida. Hasta hace poco tiempose consdieraba natural y lógico que, cuando se salía de la escuela, se era independiente, y que, cuando se acababan los estudios, ya se estaba formado. Ahora sabemos que no existe la persona formada del todo, conocedora de todo lo que hay que aprender; que el hombre siempre está haciéndose, y por tanto siempre necesita ayuda." (Etica. Lecciones en la Universidad de Munich, 454).
"En todo ello el educador ha de tener claro que el influjo mayor no lo ejerce por las cosas que dice, sino po lo que él mismo es y hace. Esto es lo que crea el ambiente, y lo que el niño -que todavía no reflexiona o reflexiona muy poco- capta sobre todo es el ambiente. Puede decirse que lo primero que influye es el ser del educador; lo segundo, lo que él hace; y lo tercero, lo que dice." (Etica. Lecciones en la Universidad de Munich, 464).

 NOTAS SOBRE EL CONTRASTE

Denominamos contraste a “(…) la  relación especial, en la que dos elementos se excluyen el uno al otro y permanecen, sin embargo, vinculados e, incluso –como veremos más tarde-, se presuponen mutuamente; esta relación que se da entre los diferentes tipos de determinaciones (gestaltmässigen)–cuantitativas, cualitativas y formales- las llamo contraste (Gegensatz).”( El contraste, 79). Hay que añadir unas notas a esta definición que perfilan todavía más el contraste. “No se trata, por tanto, de una «síntesis» de dos elementos en un tercero. Ni de un conjunto cuyos polos represente «partes». Ni mucho menos de una mezcla tendente a lograr cierta forma de equilibrio. (…) Cada polo del contraste no puede ser deducido del otro, ni ser hallado a partir del otro.” (El contraste, 90).