Continuamos profundizando en el
tema de la educación. Recordemos que cuanto venimos diciendo en las tres
últimas semanas no son otra cosa que comentarios personales a la luz de
lo que sobre educación dice Guardini en la Ética. Lecciones en la universidad de Munich (BAC,
Madrid, 2000, 687 -709). Para terminar esta serie de comentarios
abordaremos dos cuestiones: la educación como formación y el ejemplo
del educador. Hoy afrontaremos la primera.
Educar
no consiste en instruir, es decir, en transmitir conocimientos como se
decía antaño, o enseñar habilidades y fomentar actitudes como se
complementa hoy. Educar es eso y algo mucho más importante: formar. En
el primer caso la educación está orientada a que la persona llegue a ser
algo: ingeniero, arquitecto o abogado. En el segundo caso la educación
no está orientada únicamente a que el niño o el joven aprenda algo, sino
a que en el proceso de aprender algo le enseñemos también a ser
alguien. Guardini lo explica así:
"Educar no significa en primera línea enseñar, sino formar. Muchos de los que se denominan educadores no son en verdad sino didactas, pues aportan un saber. Pero tampoco se trata en primera línea de que el niño aprenda algo, sino de que llegue a ser alguien; naturalmente, de que llegue a serlo contando con el objeto, es decir, con el aprendizaje." (Ética. Lecciones en la universidad de Munich, 702).

"Eso depende en una medida decisiva de si en este ambiente se encuentra viva una imagen de la formación del verdadero ser humano. Una imagen tal no es una serie de frases o preceptos. Las frases son abstracciones, afectan únicamente al intelecto, a no ser que lo afecten en el instante fértil, cuando una experiencia dada pide ser clarificada. Por el contrario, las imágenes formativas son concretas, tocan la vida, la interna profundidad originaria de la que se deriva la forma." (Ética. Lecciones en la universidad de Munich, 703).
La educación como formación está lejos, pues, del cumplimiento de una serie de normas o reglas impersonales, todo lo contrario, se trata de la contemplación de formas vivas que enaltecen la naturaleza humana y la conducen a su plenitud. En este contexto se debe introducir también la formación religiosa. Pues como dice Guardini, tras una forma viva, pongamos el médico, "(...) estaba su referencia a la excelencia de Dios y a un orden del mundo definido a partir de él " (Ética. Lecciones en la universidad de Munich, 703). De este modo tan natural, el alumno va captando a partir de la realidad misma el sentido religioso del mundo, de las personas, de la familia y de la misma actividad profesional. La formación religiosa, y con ello termino, no puede ser algo extrínseco a la vida. Es necesario introducir en la educación una vuelta al sentido religioso de las cosas, y sobre todo, de la misma actividad profesional.